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SUBESTACIÓN PLAZA DE LA INDEPENDENCIA
UbicaciÓn: Av. Manuel AgustÍn Aguire y Mercadillo (Norte a Sur)
��� ��� ��� ��� ��� ��� ��� Av. Universitaria y Mercadillo (Sur a Norte)
La semilla de la libertad
La revolución del 9 de octubre de 1820 en Guayaquil, coincidente con la marcha de Bolívar desde Venezuela y Colombia, y del General San Martín desde Argentina y Chile, fue decisiva para la independencia definitiva de España. Sin el centro de operaciones montado en Guayaquil por el ejército colombiano para auxiliar al Perú, Pichincha, Junín y Ayacucho no hubiesen sido posibles.
Además, los hechos de Guayaquil impulsaron acciones revolucionarias en otras ciudades tales como Cuenca, que se proclamó libre el 3 de noviembre de 1820. Dichos acontecimientos sostuvieron la campaña al mando del Gral. Antonio José de Sucre para liberar a Quito.
En cartas fechadas con 5 y 14 de noviembre de 1820, José Vásquez, jefe Político y Militar de la Provincia Libre de Cuenca, invitó al Cabildo lojano a emular a Cuenca y a hacer el solemne juramento de ser independientes",(1) a lo que el 17 de noviembre Pío de Valdivieso, alcalde de Loja, rehusó, defendiendo el sistema de gobierno imperante. Mientras ambas autoridades se carteaban, y al tanto de lo de Cuenca, el pueblo lojano, al mando de Ramón Pinto, José María Peña, Nicolás García, José Picoita y Manuel Zambrano, se reunió en San Sebastián la noche del 18 de noviembre de 1820 y, después de hablar con el Alcalde, marchó hacia el Parque Central proclamando la independencia de la provincia de Loja.
Al día siguiente, el Cabildo convocó al pueblo, a la nobleza, al clero y a las comunidades religiosas para que eligiesen lo más conveniente para la provincia. Pero el Cabildo ama�� el proceso, ya que el 20 de noviembre, después de dos noches de reuniones públicas, la concurrencia y el entusiasmo decayeron, más aún luego del discurso del Vicario Miguel Valdivieso, y de leer, en voz alta, un nuevo oficio del Jefe Político de Cuenca, en el que amenazaba sojuzgar a Loja con su ejército. Así, dicha iniciativa terminó con la firma, no del pueblo, sino de la nobleza, del clero y de las comunidades religiosas, de un documento en que se aceptaba "esperar lo que responda de Cuenca, en orden a la anunciada y bien entendida libertad para todos".(2) A la par de este boicot contra el movimiento popular, el Cabildo se había dirigido al Virrey del Perú y al Coronel Joaquín Germán, comandante General de la División de Operaciones de la Costa del Norte, con Cuartel General en Piura, para informarle sobre los hechos ocurridos en Loja y pedirle auxilio militar.
Aunque las negociaciones entre Cuenca y Loja llegaron a un punto muerto, no empeoraron, ya que el Gobierno cuencano del Dr. José Vásquez de Noboa no duró mucho. De hecho, el 20 de diciembre de 1820 los cuencanos cayeron ante los españoles en Verdeloma, con lo cual el heroico esfuerzo independentista de Cuenca se diluyó. A la par, los prohombres que promovieron el movimiento independentista en Loja fueron enjuiciados y perseguidos.
En definitiva, si bien Loja y su provincia no alcanzaron la independencia el 18 de noviembre de 1820, dos años más tarde destinaron todos sus recursos disponibles, hombres, dinero y pertrechos, excediendo sus posibilidades, para la gran gesta libertaria de Sucre, quien levantó con su ejército el primer centro de auxilio para la guerra independentista en Loja. Meses más tarde- ya liberado el actual Ecuador del yugo español-, el mismísimo Simón Bolívar visitaría personalmente Loja para reconocer su gigante aporte a la independencia de América del Sur.
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